14 de enero de 2026

En Tacuarembó, dos voluntarias acompañaron a adolescentes a tomar la palabra

En Paso de los Toros y Curtina, dos voluntarias se sumaron a un proceso de participación juvenil ya en marcha. Una historia sobre sumar, no sobre salvar.

En Tacuarembó, dos voluntarias acompañaron a adolescentes a tomar la palabra

Hay historias de voluntariado que se cuentan como una llegada: alguien aparece en un lugar, aporta lo suyo y cambia todo. Esta no es esa historia.

Durante el primer semestre de 2025, Nicol Gaete y Javiera Inostroza acompañaron a adolescentes de 12 a 19 años en dos centros juveniles de Tacuarembó: Súper Adolescentes Enredados, en Paso de los Toros, y Nosotros Sí Podemos, en Curtina. El trabajo abordó participación, derechos, vínculos y prevención de violencias. El cierre fue el 17 de julio, en un encuentro que juntó a ambos centros, equipos de trabajo, América Solidaria e INAU.

La historia completa la contó América Solidaria en su sitio.

Lo interesante no es lo que las voluntarias "dieron". Es el momento en que pasó algo distinto: quienes al principio miraban de lejos empezaron a preguntar, a conversar y a poner temas sobre la mesa.

Cuando el voluntariado se suma y no reemplaza

Esos centros juveniles no nacieron con las voluntarias. Ya estaban ahí, sosteniendo a sus gurises, con equipos locales que conocían el territorio y venían trabajando hace rato. Lo que hicieron Nicol y Javiera fue sumarse a ese proceso.

Esa diferencia importa. Cuando el voluntariado funciona, no es porque alguien llegue con respuestas. Es porque alguien llega con tiempo, herramientas y disposición para que otras personas puedan hablar, decidir y participar.

Lo que cambia cuando los adolescentes toman la palabra

La participación juvenil no es un discurso lindo. Es una práctica. Y en experiencias como esta se ve en concreto: adolescentes que pasan de mirar a preguntar, de recibir a proponer, de estar a participar.

Eso no pasa por arte de magia. Pasa cuando hay organización sosteniendo, equipo local conociendo el territorio, voluntarias aportando herramientas y un espacio donde la palabra de los gurises vale de verdad.

Lo que se lleva quien voluntaria

Una experiencia así también le cambia a quien voluntaria. No porque "ayude a los demás" en abstracto, sino porque muestra algo que no se ve todos los días: el voluntariado da su mejor resultado cuando el protagonismo no es de quien llega, sino de quienes ya están.

La pregunta que queda

¿Qué cambia cuando el voluntariado no llega con respuestas, sino con tiempo y herramientas para que otros puedan hablar?

En Paso de los Toros y Curtina esa pregunta encontró una respuesta parcial. No es la única posible. Pero muestra algo que conviene repetir: una persona voluntaria puede aportar mucho cuando hay organización, tarea clara y continuidad. Y los adolescentes no son "el futuro" que hay que esperar. Ya son parte de las decisiones que les tocan.

Si conocés experiencias parecidas —en tu barrio, tu centro educativo o tu organización—, compartilas. Las historias que muestran cómo funciona de verdad el voluntariado ayudan a que más gente entienda de qué se trata esto.

Y si querés empezar a buscar dónde participar, en involucrate.uy hay organizaciones y oportunidades de voluntariado en todo el país. También puede interesarte leer sobre otras formas de participación que no siempre se llaman voluntariado, o lo que significa el Año Internacional del Voluntariado para Uruguay.

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